La celulitis es una de nuestras peores enemigas, solo un 10% de mujeres se librará de padecerla. Acabar con ella no es fácil, para ello podemos utilizar dietas, ejercicios, cremas, masajes... pero la solución radica en saber combinar estos elementos, además de ser especialmente constantes y pacientes para obtener buenos resultados. Aunque eliminar la celulitis por completo es difícil, si podremos evitar su evolución y mejorar notablemente el aspecto exterior de la piel.
Muchas de nosotras nos preguntamos ¿qué es y por qué tenemos celulitis?. Pues bien, la celulitis no es otra cosa que la alteración del tejido subcutáneo en el que se produce un aumento de volumen en zonas localizadas debido a la acumulación de grasas, retención de líquidos y también de toxinas, todo ello unido a una mala circulación sanguínea y una degeneración del tejido conjuntivo subcutáneo, que provoca un envejecimiento de la piel. Si afecta mayoritariamente al sexo femenino es debido a que está directamente ligado con los procesos hormonales, aunque no debemos olvidar que existen otros factores como los hereditarios (la predisposición a tenerla se hereda), alimenticios (aumento del consumo de productos grasos) desarreglos digestivos, mala higiene de vida y trastornos nerviosos. Contrariamente a lo que se cree, no es una afección exclusiva de las personas con exceso de peso, pues las mujeres delgadas no están exentas de tener celulitis y en muchas ocasiones en mayor medida.

En cuanto a los saunas, en todos los gimnasios o gabinetes de estética podemos encontrar saunas alternados con baños.
Los primeros saunas eran agujeros excavados en el frío suelo finlandés, hoy son recintos cerrados de madera de pino o abeto con ventilación y una fuente de calor que emana de unas piedras candentes sobre las que se vierte agua para producir el vapor necesario.
Precisamente esta agua es la que debemos aromatizar con las esencias para producir el efecto relajante, descongestivo, o tonificante, según las propiedades de cada planta.
En cuanto a bañarse y relajarse nuestra propia experiencia será la mejor guía, para que ese momento del día se convierta en algo muy agradable y beneficioso para la salud.
Atrás quedaran las prisas y usted y su cuerpo saldrán regeneradas y purificadas en su Ganges particular.

Debemos plantearnos el baño como un momento de placer, de descanso y de relajación. Lo mejor para conseguir que el agua nos relaje es ponerla a una temperatura no superior a treinta y ocho grados. Igualmente importante es evitar permanecer demasiado tiempo en el agua, así evitaremos cansarnos. No abusar de esta práctica es fundamental, porque la piel se reseca y se vuelve fláccida con el agua caliente. Lo importante es encontrarnos a gusto con lo que nos rodea en el momento del baño. Tranquilidad, un ambiente acogedor, silencio (o música tenue si se prefiere), y tiempo, son elementos que pueden hacer del baño un pequeño ritual. De este modo será suficiente que realicemos esta operación un par de veces por semana para ponernos las pilas.
Existen en el mercado infinidad de productos cosméticos al servicio de nuestro cuerpo. La aromaterapia, tan de moda, hace que llenemos nuestra bañera de las más exquisitas fragancias, sustancias que están compuestas de elementos naturales, y que podemos encontrar en todas las formas posibles, aceites esenciales, gel de ducha, espumas de baño, sales minerales, etc. De igual modo podemos encontrar incontables fragancias: de rosas, de lilas, de mandarina, de limón y así hasta encontrar cosas tan comestibles como la vainilla sin ir más lejos. Una vez elegida la fragancia debemos de tener en cuenta que el PH del producto sea lo más parecido al de nuestra piel. El elegido debe ser vertido directamente en el agua, no debemos de olvidar que el baño es fuente de salud pero también de belleza. Si utilizamos unos productos perjudiciales o excesivamente fuertes nuestra piel se resentirá por ello.
De cualquier forma si lo que queremos es relajarnos no hay nada mejor para el agua que las sales de baño. El material básico para la preparación de sales de baño es el cloruro sódico, por su acción estimulante para el cuerpo. La finalidad principal de las sales de baño es ofrecer relajación, lo cual se consigue con perfumes agradables y fragancias de plantas naturales.
No debemos de olvidarnos de las bañeras de hidromasajes, cuyos precios hoy en día son cada vez más accesibles para todos. Estas bañeras expulsan burbujas de aire, las cuales estimulan nuestro cuerpo, dándole un prolongado masaje y aportando un oxigeno al agua que nuestra piel agradecerá.
El cansancio, el estrés, las prisas..., todos nuestros problemas quedarán atrás después de un tonificante y aromático baño relajante. Sumérjase en las cálidas aguas de su bañera. Debemos plantearnos el baño como un momento de placer, de descanso y de relajación.
Desde su origen el ser humano ha estado ligado al agua, debido a la dependencia del líquido elemento para su propia supervivencia. No debemos de olvidar que el setenta y cinco por ciento de nuestro cuerpo es agua o que las tres cuartas partes de nuestro planeta están constituidas por este mismo elemento. Pero además de para la subsistencia, el hombre ha utilizado el agua para otros menesteres, entre ellos para su aseo. De hecho, no conocemos otra manera de mantenernos limpios. Los griegos, pueblo que veneraba la belleza del cuerpo humano, fueron los que inicialmente crearon una cultura del baño, y a ellos debemos el concepto actual de gimnasio.
Los romanos crearon las termas para la higiene personal y como lugar de reunión social, las cuales contaban con distintas salas de masaje y de vapor. Incluso comían y vivían allí. Los árabes, pueblo antiguo y sabio, comenzaron utilizando el baño como forma de purificación y tomaron el hábito de lavarse como algo más relacionado con la religión o como forma social de reunión, y por supuesto, para asearse. En escritos referentes a la cultura Andalusí, se cuenta que en El Califato de Córdoba, existían más de seiscientos baños en los cuales los ciudadanos se lavaban, se relajaban, se perfumaban, recibían masajes, y utilizaban infinidad de ungüentos para perfumarse y tonificarse. Incluso actualmente, en lugares como el río Ganges, en la India, multitud de personas se someten al ritual de un baño purificador como forma espiritual de lavarse, de sentirse bendecidos y limpios.
Pero hoy en día, y desde la óptica de nuestra cultura occidental, el concepto de baño tiene otros significados. Ha cambiado un poco y está más encaminado a la higiene corporal que a convertirse en un acto social. Atrás quedaron los días en que la gente se bañaba junta, de hecho incluso para darnos un baño en el mar buscamos la soledad. Ahora la intimidad con uno mismo es lo más importante. Las nuevas tecnologías y los avances científicos han cambiado también el concepto de limpieza, y son pocos los rincones del planeta donde no se tiene a disposición una rápida e higiénica ducha. Pero el baño aún conserva parte de su espiritualidad y ritual, en un mundo donde todo va muy deprisa, el momento del baño es utilizado principalmente como un recreo.
El cuello, la barbilla y la línea de la mandíbula son a menudo las primeras zonas que muestran los signos más evidentes del paso del tiempo, y se aconseja que aunque ahora no tengas signos de envejecimiento en esta zona, no pienses: ¡cuándo salgan ya lo haré!, habrás pérdido un tiempo vital. No pierdas un minuto más, utiliza la misma crema hidratante y nutritiva que utilizas para el tratamiento facial acabando la aplicación o masaje facial en el cuello y escote. Esta zona necesita hidratación y el cuidado especial de productos específicos.
Aparte de los productos específicos, deberemos tener cuidado con la dieta, es de mucha importancia lo que comemos y para evitar signos de envejecimiento es importante que aumentes el aporte de Vitamina E, presente en la leche, los huevos, arroz integral, legumbres, frutos secos, … esta vitamina sufre un serio desgaste en las mujeres que se aproximan a la menopausia. Si tu edad oscila entre los 18 y 25 años no hace falta que utilices la crema específica de cuello, pero eso sí, la crema facial que utilices siempre trabájala también en tu cuello y escote, trabajando a la vez los ejercicios.
Si tu edad sobrepasa los 25 años, deberías empezar a utilizar la crema específica, que hagas una dieta rica en Vitamina E y practiques los ejercicios 3 veces a la semana como mínimo.
Estas edades son un dato de orientación y pueden ser un tanto relativas, ya que hay pieles jóvenes con problemas de envejecimiento prematuro (mala dieta, exposiciones exageradas al sol...) y pieles más maduras tersas, frescas y muy bien cuidadas.
Hay una parte de nuestro cuerpo a la que prestamos poca atención: los pies y esto quizá porque no tenemos en cuenta que su buena condición determina dos factores importantes de belleza:
Expresión
Cuando nos molestan los pies, hacemos gestos inconscientes de dolor e incomodidad. Estas muecas se reflejan tanto en una expresión desagradable, como en las condiciones de la piel. Las expresiones faciales producen movimientos en los músculos de la cara que con el paso del tiempo se convierten en líneas y arrugas. Postura. Los pies doloridos nos obligan a tomar posiciones incorrectas cuando estamos de pie, cuando caminamos y cuando nos levantamos. Y una mala postura deforma la figura y produce molestias como el dolor de espalda.
Además, cuando vamos de vacaciones, a playas y balnearios, nuestros pies quedan expuestos a la vista de todos. Y aunque no tengamos unos diminutos y lindos “pies de Cenicienta”, siempre podemos mostrar unos pies sanos y bien cuidados.
Lo que podemos hacer para mimar los pies
Dales un tratamiento natural. Cuando hayas tenido un día pesado y te duelan los pies, destiná 15 minutos a darles un masaje especial. En un recipiente pequeño, mezclá una cucharada de sal marina, una cucharada de aceite de oliva extra virgen y cinco gotas de aceite esencial de menta. Hacé una pasta homogénea con ello y frotá tus pies, desde la punta de los dedos hasta la parte superior del tobillo. Hacelo con movimientos circulares, durante unos cinco minutos. Cuando hayas terminado con los dos, envolvelos en una toalla gruesa, que si puede estar tibia mejor, y descansá media hora con los pies en alto.
Usá medias a tu medida. Sin importar si usás las medias más delgadas y transparentes, o de lana más gruesos y abrigados, deben ajustar perfectamente al tamaño de tus pies. De otra manera, te producirán ampollas, calambres y uñas encarnadas.
Ponles talco. Si es desodorante y antitranspirante, mejor. El talco absorbe la humedad, la cual resulta un campo fértil para la aparición de hongos.
Emplea la reflexología. Según esta antigua ciencia, en la planta y en la parte superior de los pies, hay puntos que están comunicados directamente con ciertas zonas y órganos del cuerpo. Si estás sufriendo malestares en alguno de ellos, podés dar un masaje persistente en el punto de los pies que corresponde al órgano, para proporcionarle alivio.
Cambiá de zapatos con frecuencia. Los zapatos que ya no están en perfectas condiciones pueden causar problemas en los pies, las piernas y la espalda. Los zapatos que empiezan a deformarse y se ven muy gastados, dejan de ofrecer el acojinamiento y el soporte que deben proporcionar al cuerpo.
Usá pantuflas al salir del baño. Esas ricas pantuflas a base de esponjas recubiertas con tela afelpada son perfectas para usar al salir del baño, porque absorben las células muertas y evitan la formación de callosidades. Usalas un buen rato, mientras te arreglás o mientras estás en casa.
Usá zapatos de taco bajo. Hacé un favor a tus pies, tus rodillas y tu espalda y dejá los tacos altos sólo para ocasiones muy especiales. En el trabajo, la casa y las labores cotidianas, optá por usar zapatos de taco bajo.
Anda descalza. Andar descalzo todas las veces que sea posible es una forma sencilla y práctica de dar masaje a tus pies. Cuando vayas a la playa, o si vives cerca de ella, camina en la arena húmeda. Esto fortalece los músculos de las piernas, descansa los pies y elimina células muertas de la piel.
La mejor solución
Aquí te exponemos las principales indicaciones de los aceites esenciales:
Para relajarnos debemos optar por el amaro, cedro, ciprés, clavel, enebro, gálbano, mandarina, manzanilla, mejorana, mirra, rosa o sándalo.
Para estimularnos emplearemos angélica, clavo, canela, elemí, eucalipto, hinojo, jengibre, lima, menta, naranja, pimienta negra, pino, pomelo o romero.
Como antidepresivo se puede utilizar albahaca, amaro, bergamota, clavel, geranio, incienso, jazmín, lavanda, lima, limón, mandarina, manzanilla, naranja, pachuli, pomelo, rosa o sándalo.
Buenos afrodisíacos son el amaro, angélica, canela, cardamomo, cilantro, clavel, clavo, gálbano, ylang-ylang, jazmín, jengibre, nerolí, pachuli, romero, rosa o sándalo.
Entre los estimulantes de la mente se encuentran la albahaca, cardamomo, cilantro, eucalipto, menta, pino y romero.
Si queremos podemos combinar varios aceites para obtener así mayores beneficios. Por ejemplo, el anís junto con el eucalipto, orégano y comino estimula y reanima y si al pachuli le añadimos manzanilla, geranio, lavanda y rosa favorece el funcionamiento de casi todos los órganos internos del cuerpo.
El uso de los aceites esenciales extraídos de las plantas aromáticas para mejorar la calidad de vida es lo que se conoce como aromaterapia. Desde hace siglos, el hombre ha utilizado el alma de este tipo de vegetales para estimular al organismo frente a ciertas enfermedades, dolores o estados de ánimo. En el plano de la belleza, cada día se descubren nuevas aplicaciones y hoy se recomiendan para combatir desde la celulitis hasta dermatitis o eczemas.
La aromaterapia es una técnica que el hombre ha empleado durante siglos para mejorar la salud y el aspecto físico. A través de la inhalación o la absorción por la piel de aceites esenciales se obtienen no sólo importantes beneficios terapéuticos sino también cambios mentales y de humor. Los efectos se notan rápidamente. Tanto si se aplican directamente sobre el cuerpo como si son absorbidas a través de los pulmones, las moléculas de estos aceites son recogidas velozmente por los órganos y sistemas del cuerpo.
Pero antes de lanzarte al empleo de la aromaterapia, debes saber que cada aceite tiene sus propiedades curativas específicas por lo que actúan de diferente manera sobre el cerebro. Por lo tanto, a la hora de escoger una esencia hay que conocer los efectos de cada una para elegir la más adecuada a nuestro problema. Además, debido a su alta concentración, los aceites esenciales deben utilizarse disueltos en otras bases aceitosas, excepto los extraídos del árbol del te y la lavanda, y, en todo caso, hay que seguir muy bien las instrucciones en cuanto a la cantidad que hay que aplicar o inhalar.

Suavidad y firmeza son características esenciales que permiten que la piel luzca saludable y atractiva; sin embargo, hay diversos factores que pueden deteriorar sus estructuras y afectar su apariencia, por ejemplo, los cambios hormonales. Una de las manifestaciones de ello son las estrías, grietas que pueden aparecer durante la adolescencia, embarazo y menopausia.
La piel está formada por fibras en forma de malla y sustancias que le dan soporte, como elastina (proporciona elasticidad) y colágeno (brinda firmeza); aunque esta estructura nos protege de agresiones ambientales y variaciones climáticas es vulnerable a los cambios hormonales, falta de hidratación y modificaciones en el peso corporal, factores que aunados a antecedentes hereditarios pueden ocasionar que la epidermis se desgarre y aparezcan estrías, específicamente en glúteos, caderas, senos, muslos, abdomen y brazos.
Es importante saber que cuando dichas roturas se manifiestan son de color rojo, lo que indica que es el momento adecuado para someterse a tratamiento inmediato, ya que en esta etapa es posible que se reparen las fibras cutáneas. Ahora bien, en fases avanzadas se tornan blancas, y es muy difícil su manejo, si acaso sólo pueden desvanecerse un poco.
El origen de la secreción del sudor se encuentran dos tipos de glándulas: ecrinas (pequeñas que permiten la termorregulación y están presentes desde el nacimiento hasta la muerta) y apocrinas (más grandes, se localizan en las axilas y su actividad depende del sistema nervioso y hormonal).
Transpirar es una función natural e indispensable para el organismo, cumple un papel termorregulador, mantiene el cuerpo a una temperatura constante, y realiza una función de limpieza al eliminar desechos y toxinas.
El desodorante es uno de los productos básicos de higiene porque la limpieza diaria no es suficiente. Actualmente es un mercado muy desarrollado, con productos variados, sofisticados y capaces de responder a casi todas las necesidades. Además, todas las líneas de baño y de perfume tienen también su desodorante, generalmente en spray.
Los desodorantes se agrupan en tres familias, según su forma de proceder y el momento en que lo hacen: los bactericidas. Aconsejados para transpiraciones normales, atacan directamente a las bacterias de la superficie de la piel, impidiendo su degradación; los absorbe-olores. Indicados para pieles con poca transpiración, absorben los olores en el momento en que se forman y antes de que se perciban y los antitranspirantes, recomendados solamente para transpiraciones abundantes, tienen una fórmula muy sofisticada que regula la transpiración sin bloquearla.
