Cada sesión puede durar de diez a cuarenta minutos.
La luz que emite el láser quema el folículo del pelo y se realiza directamente sobre el vello en fase de crecimiento.
Es un tratamiento permanente, aún no se sabe si definitivo, pero hay que recibir sesiones durante varios meses para destruir bien las raíces.
Se puede aplicar en todo el cuerpo incluyendo las zonas más sensibles.
Los inconvenientes son que sólo es efectivo en pelo oscuro sobre piel pálida; es muy lento ya que sólo se puede aplicar en un área de cinco milímetros y no debe hacerse en verano porque pueden aparecer manchas en la piel.
