Se presentan en forma de gel o crema y contienen diminutos gránulos exfoliantes de distintos tamaños que, al aplicarlos sobre la piel húmeda facilitan su limpieza , eliminan las células muertas, liman las rugosidades y revitalizan la piel.Todos ellos llevan elementos emolientes y suavizantes como el aceite de semillas, que proporcionan un auténtico confort a la piel. Se aplican practicando un suave masaje, en el vientre, las caderas y las nalgas, y con en las extremidades, prestando especial atención a las zonas más secas y ásperas. Bajo la acción de este masaje, la textura se trasforma rápidamente permitiendo la salida de todos los principios activos que contienen los gránulos.
Es conveniente aplicarlo sobre la piel húmeda ya que en ella se deslizan mucho mejor de los productos que emulsionan con el agua formando una "leche" suave capaz de arrastrar todas las impurezas tanto las hidrosolupes y liposolubles ya que la mayoría de los exfoliantes están mezclados con sustancias jabonosas para que puedan aplicarse durante la ducha o el baño, ya que se eliminan con agua pero no hay que confundirlos con los geles de baño, ni intentar sustituir a estos para una mejor limpieza.
Los exfoliantes sólo deben usarse una o dos veces por semana, dependiendo del tipo de piel, seca o grasa, ya que tienen un alto poder abrasivo.
