Cortos
Son realmente cortos. Algunos, un tanto adróginos, pero todos se caracterizan por ser muy fáciles de manejar una vez lavado el cabello.
La intención es lograr la libertad absoluta, dejando que el pelo se mueva con la comodidad que el corte le ha dado, y escapándole a la rigidez de cualquier peinado. Los largos desiguales siguen siendo una constante en todos ellos, y se pueden usar peinados al costado, con raya en el medio, con flequillo simétrico o asimétrico. O los súpercortos, para los rostros más armónicos (y ovalados), que resisten ser mirados desde cualquier ángulo.
El estilo juega con los lacios o los semiondulados. No se aconseja demasiado en los cabellos demasiado ondulados, ya que, al cortarlos mucho, los rulos se hacen aún más evidentes. Pero si algo se puede asegurar es que son cortes cómodos, practiquísimos y bien modernos.
