El tinte uniforme (igual en todo el cabello) ya está pasado de moda. Ahora lo que se lleva es el contraste, de forma que se pueda personalizar cada peinado mezclando tres o cuatro colores de la misma gama. De hecho, algunos estilistas ya no hablan de teñir, sino de 'mezclar' hasta conseguir un 'traje a la medida'.
Para elegir el color adecuado hay que tener en cuenta varios factores, como el tono del cutis, la forma de la cara y la imagen que se tiene o se quiere dar. Un pelo negro siempre aportará un toque muy sofisticado, mientras que una melena rubia lacia da un aspecto más aniñado.
Pero hay un largo camino intermedio de opciones para elegir, incluidos los naranjas, marrones y rojizos, que mezclan muy bien entre si y favorecen mucho a rubias y castañas. Para este tipo de trabajos es más seguro acudir a la peluquería, y más arriesgado hacer las mezclas en casa.