Debes aplicar el delineador lo más cerca posible de la línea de las pestañas.
Si el delineador es en lápiz, no presiones con demasiada fuerza pues puedes romper la punta y la línea quedará desprolija. Recuerda que para que el delineado quede prolijo y natural deberás sacarle punta al lápiz delineador antes de que te maquilles. La línea del delineador no debe notarse. Esfúmala con un pincel o un hisopo seco y limpio.
En época de verano, una buena manera de que tu lápiz delineador no se ablande, será mantenerlo en la heladera (refrigerador) hasta el momento de utilizarlo.
Otra opción para el verano son los delineadores líquidos a prueba de agua o "waterproof". Si tus ojos son azules o grises, utiliza delineador color azul, marrón, rosa, anaranjado, gris, o violeta. Si tus ojos son verdes, puedes maquillarlos con colores como el durazno, amarillo, verde, bronce, verde o beige. Para los ojos marrones, son ideales todas las gamas del tierra, los tonos almendra, beige, vainilla, durazno, negro y azul oscuro. Si tus ojos son negros, para el día, usa sombras en color marrón y para la noche, tonos plateados y dorados.

Los tonos neutrales, como vainilla, almendra, terracota o café quedan bien en todo tipo de pieles y se pueden usar tanto de día como de noche. El color ladrillo queda bien con ropa en los tonos rojizos.
Todos los tonos del marrón combina con ropa color lila. Son ideales para marcar la profundidad y para hacer que los ojos se vean más grandes.
La gama de los azules le queda muy bien a las pieles claras. Los verdes perlados combinan con ropa del mismo color. Si eliges estos colores, los ojos serán el centro de atracción, por lo tanto, deberás maquillar tus labios con un labial muy suave o un poco de brillo.
Recuerda que, si bien aportan luminosidad, las sombras perladas suelen acentuar las arrugas del contorno de los ojos.
Una de las funciones de las sombras es dar profundidad, color y luminosidad. El color de la sombra debes elegirlo de acuerdo al color de tu piel, ojos y cabello.
Recuerda que la sombra se aplica antes que el delineador, para no anular su efecto y antes que la máscara para pestañas, para que no queden residuos de polvo.

Si tienes arrugas alrededor de los ojos, antes de maquillarte, aplica una crema hidratante especial para esa zona.
Luego, maquilla el rostro con la base.
Coloca un corrector de textura liviana marcando el círculo oscuro debajo del ojo, esfumándolo en forma pareja y uniforme con el dedo o una esponjita de látex, siempre desde el lagrimal hacia el ángulo externo del ojo.

Para que el corrector dure todo el día, aplica polvo con pequeños golpecitos sobre las zonas donde pusiste el corrector, pero cuidado! no abuses del polvo porque corres el riesgo de que se acentúen las arrugas de la zona del contorno de los ojos.
Error: Usar corrector, sin aplicar base.
Elegir colores mucho más claros u oscuros que el tono de tu piel. Elegir la textura que menos te favorece.
Si tienes piel grasa, debes elegir el corrector en lápiz. Si tu piel es seca, deberás elegir el corrector en polvo y en crema.

Si antes de comenzar con el maquillaje observas que tienes muchos granitos o imperfecciones, te conviene colocar mayor cantidad de base en la frente, pómulos, nariz y mentón, y luego, esfumarla con una esponjita de látex. De esta manera lograrás disimular las imperfecciones. Un error común es elegir una base más oscura que el color de la piel para tapar "todo". Recuerda que no es el color de la base lo que se debe cambiar sino la manera de distribuir el maquillaje.
Corregir imperfecciones:

Lo mejor para que la base no se note es mantener la piel limpia.
Si sientes la base pesada o muy grasosa sobre la piel, probablemente la crema hidratante que usas no sea la adecuada.
Si tienes piel mixta o grasa, primero debes pasar una loción hidratante sin aceite y luego, coloque la crema en las zonas secas, luego, elige bases libres de aceite.
Si tu piel es normal, pero brilla cuando colocas la base, decídete por una crema hidratante fluida.
La clave para encontrar el color de base perfecto para tu piel es probar, probar y probar.
Para que luzca natural, la base deberá tener un tono más claro que el de tu rostro.

Los "gloss" para los labios se convierten en protagonistas con la llegada del buen tiempo...
¿Alguna vez se ha preguntado cómo se consigue ese efecto “espejo” que tan de moda se encuentra en las bocas de modelos y estrellas de cine? La clave de tanto brillo radica en el gloss, término que designa esos “reflejos” que tan de moda estuvieron en los años 80 y que ahora han vuelto con gran fuerza para crear bocas muy exageradas, llenas de volumen.

Procura adquirir un "look" de maquillaje más o menos fijo para ir a trabajar. No recargues en exceso tu rostro (recuerda que no vas de fiesta), pero tampoco descuides ningún detalle, por mínimo que parezca.
Pintar las cejas es lo ideal para darle buen acabado al maquillaje; solamente se necesita gel especial para esta área, lápiz delineador o sombras en polvo (el color dependerá del tono del cabello) y un cepillo pequeño. Para empezar, es necesario fijarse en la cantidad de vellos que tienen las cejas; en caso de que estén muy pobladas basta con peinarlas y aplicarles un poco de gel. De lo contrario, conviene rellenar los espacios donde no hay vellosidad con lápiz delineador o sombra en polvo, evitando marcarlas demasiado; recuerde que deben lucir lo más natural posible.
Cabe destacar que algunas mujeres, debido a problemas de salud (cáncer, por ejemplo), pierden los vellos de las cejas, motivo por el cual es recomendable recurrir al maquillaje permanente (denominado dermopigmentación), que consiste en introducir color en la primera capa de la piel con una aguja conectada a un motor y contenedor de tinta.
De este método se deriva la denominada técnica de sombreado, con la cual sólo se colorean los espacios claros de manera suave, así como la micropigmentación, que deja apariencia de cejas pobladas. Tome en cuenta que es más importante conservar el estilo que la técnica que use para mantener sus cejas en buen estado, ya que si no están bien arregladas el maquillaje se considerará incompleto.

Cuando nos asombramos, enojamos, asustamos, entristecemos o queremos seducir las cejas son las primeras en indicar lo que sentimos, ya que el poder de expresión que tienen en nuestro rostro revela gran parte de nuestro interior; por ello, es muy importante cuidarlas y mantenerlas en perfecto estado.
Si echamos un vistazo a través del tiempo podemos darnos cuenta que estas estructuras han sido realzadas con diferentes estilos, por ejemplo, en los años 30 las mujeres las depilaban completamente y dibujaban una línea con un lápiz, en los 60 predominaban las cejas gruesas y oscurecidas, hacia la década de los 80 se preferían abundantes, en tanto que en la actualidad la tendencia es lucirlas delgadas y bien maquilladas.
