Publicado en: Perdida de Peso, Dietas Martes, 12 de Febrero de 2008 | No hay ningún comentario
Estar dispuesto a cambiar unos hábitos de alimentación por otros, que
corresponden al concepto de llevar una alimentación sana y equilibrada.
Tener claro qué cantidad de peso se quiere rebajar para sentirse mejor
y no obsesionarse con la idea de perder más, en el momento en el que se
comiencen a ver los resultados.
Es tan importante la ingesta de líquidos, verduras, frutas o lácteos
como de carnes o pescados, por tanto no hay que eliminar ninguno de
estos alimentos, únicamente se debe consultar, a ser posible con un
especialista, cómo combinarlos en la dieta.
No comenzar la dieta de adelgazamiento como algo obligatorio, sino
mantener la ilusión desde el primer día hasta el último. De esta forma,
los días no se convertirán en un calvario.
Preferiblemente ponerse en manos de profesionales para que realicen un
análisis exhaustivo del organismo del paciente y su estilo de vida, con
el fin de llevar un control de la evolución que esté llevando la
persona y siga rigurosamente el tratamiento nutricional que se le ha
recomendado.
Si sólo se quiere perder peso de una zona localizada del cuerpo, habrá
que combinar la dieta de adelgazamiento con ejercicios específicos para
tratar dicha zona.
Si la gimnasia no es un hábito en el estilo de vida, hay que procurar
mentalizarse que aunque se siga una dieta, el ejercicio físico ayuda a
eliminar las grasas que se tienen acumuladas.
Hay que darse tiempo para que el cuerpo se acostumbre a la ingesta de
determinados alimentos y procurar no obsesionarse con las semanas que
pasan y lo poco o mucho que se ha adelgazado. Es preferible que se
vayan eliminando las grasas, poco a poco, y no de manera rápida, para
evitar que se recuperen.
Nunca dejar de comer pensando que es la mejor forma de adelgazar, de lo
que se trata es de habituar al cuerpo a una serie comidas que deben
darse a lo largo del día, no con el objetivo de comer más, sino con la
intención de que no se concentre la alimentación en una o dos comidas
al día.
Elegir una época del año en la que se esté tranquilo, para procurar no alterar la dieta que se ha comenzado.